Hace un año, tras los acuerdos alcanzados en Yeda, Ucrania y Estados Unidos propusieron a Rusia un alto el fuego completo. En los 365 días transcurridos desde entonces, Rusia no ha aceptado ni una sola vez ninguna medida que acerque la paz.
Por el contrario, ha optado únicamente por intensificar su terror contra la población civil, incluida una campaña de ataques contra la infraestructura energética de Ucrania durante los días más fríos del invierno.
Las acciones de Rusia hablan más alto que sus palabras. Demuestran que Rusia sigue eligiendo la agresión y la desestabilización de la seguridad global.
La paz solo puede alcanzarse mediante una presión coordinada sobre Rusia, lo que requiere acciones firmes y coherentes basadas en principios. El Estado agresor debe permanecer aislado, y cualquier normalización de la agresión rusa es inaceptable.
Hacemos un llamamiento para aumentar la presión y las sanciones contra Rusia, así como para reforzar el apoyo en materia de defensa a Ucrania, porque este es el único camino hacia una paz justa y duradera.