Las fuerzas rusas atacaron una vivienda residencial en la región de Sumy el 28 de marzo. Una joven de 20 años, Dasha Serhiienko, murió durante el ataque tras cubrir con su propio cuerpo a su hermana de seis años, Yevheniia. La niña resultó gravemente herida y actualmente recibe tratamiento.
Los padres de las niñas también resultaron heridos. Recibieron atención médica y permanecen junto a su hija menor.
Dasha estudiaba en el Colegio Médico de Shostka. “Este acto permanecerá en nuestra memoria para siempre como un símbolo del más alto sacrificio”, señaló la institución.
Rusia continúa causando un sufrimiento insoportable a las familias ucranianas. Estos crímenes no deben quedar impunes. Rusia debe rendir cuentas por el mal que está cometiendo.