El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania condena enérgicamente otro acto de barbarie y un crimen cultural cometido por Rusia contra Ucrania: un ataque deliberado con drones contra la parte central de Lviv, que provocó daños a sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO en el centro histórico de la ciudad. Como resultado de los ataques contra edificios civiles en el centro de la ciudad, hubo personas heridas.
Este ataque no solo constituye un crimen de guerra contra la población civil, sino también un ataque directo contra el patrimonio cultural de la humanidad, que se encuentra bajo protección internacional.
Fue precisamente en Lviv donde, con el apoyo de socios internacionales y la UNESCO, se estableció el primer Centro Cultural de la UNESCO en Ucrania. Este centro fue creado específicamente para proteger, restaurar y apoyar la cultura ucraniana en tiempos de guerra.
Al atacar el corazón de Lviv, Rusia ha demostrado su desprecio bárbaro por los esfuerzos de la comunidad internacional y de la propia UNESCO.
Subrayamos que Rusia continúa violando sistemáticamente la Convención de La Haya de 1954 para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado.
Instamos a la UNESCO y a todos los socios internacionales a no limitar su respuesta a otra expresión de preocupación. Un agresor que destruye deliberadamente el patrimonio mundial en una ciudad que alberga un Centro Cultural oficial de la UNESCO debe ser privado de toda influencia en las instituciones internacionales y enfrentar graves consecuencias.
Los diplomáticos ucranianos se están dirigiendo oficialmente al Secretariado de la UNESCO y a los Estados miembros del Comité del Patrimonio Mundial, solicitando que se documenten las consecuencias de este ataque y que se inicien sanciones culturales adicionales contra Rusia.
Expresamos nuestras sinceras condolencias a los residentes heridos de Lviv y aseguramos que cada caso de destrucción y daño a sitios de importancia histórica mundial será documentado para garantizar la rendición de cuentas del Estado agresor y de los responsables, tanto en jurisdicciones nacionales como internacionales.