En la noche del 7 de marzo, Rusia llevó a cabo un ataque masivo contra Ucrania utilizando 29 misiles, casi la mitad de ellos balísticos, y 480 drones, en su mayoría del tipo Shahed.
En Járkiv, el ataque dejó al menos 11 personas fallecidas y más de 16 heridas, entre ellas niños. Según la información disponible, algunas personas podrían haber quedado atrapadas bajo los escombros.
Un misil balístico ruso destruyó completamente la entrada de un edificio residencial en la ciudad.
Rusia también atacó infraestructuras energéticas en Kyiv y en las regiones de Jmelnitski y Chernivtsi, así como infraestructuras ferroviarias en la región de Zhytómyr.
También se registraron daños en las regiones de Dnipró, Zaporizhzhia, Vinnytsia, Odesa, Poltava, Sumy y Cherkasy.
Estos brutales ataques requieren una respuesta firme por parte de los socios internacionales.