El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania condena decididamente los sucesivos intentos de la Federación de Rusia y de los insurgentes, controlados por la misma, para agravar la situación en el Donbas.
A pesar de las partes del Grupo de Contacto Trilateral acordaron en su última reunión establecer el régimen del silencio total, el número de las provocaciones armadas contra las fuerzas de la operación anti-terrorista (OAT) a lo largo de la línea de delimitación sigue creciendo.
Sólo durante las 24 horas del día 17 de enero los insurgentes tirotearon 48 veces las posiciones de la fuerzas de la OAT y los objetos civiles, el 16 de enero – 36 veces y el 15 de enero – 40 veces. Además de las armas pequeñas, ellos utilizaron los morteros de grandes calibres desde los 82 a los 120 mm, lanzagranadas, instalaciones antiaéreas y transporte blindado BMP. El acto más insolente fue el fuego que ha sido abierto premeditadamente por un automóvil de la Misión Especial de Monitoreo de la OSCE el 16 de enero.
La naturaleza y las circunstancias de tales acciones evidencian su minucioso planteamiento. Esto socava no sólo la esencia, la lógica y la secuencia de los Acuerdos de Minsk, sino también los esfuerzos de Ucrania y de la comunidad internacional, encaminadas a restaurar la paz y la estabilidad, haciendo prácticamente imposible la realización de la parte política del arreglo pacífico.
Llamamos la atención de la comunidad internacional respecto a que Rusia conscientemente menosprecia los Acuerdos de Minsk y es plenamente responsable por la situación en ciertas regiones de las provincias de Donetsk y de Lugansk. Nos vemos obligados a constatar que a través de la concreta política del Kremlin, que sigue llevando a cabo la guerra híbrida contra Ucrania, la situación en el Este de nuestro país, después de casi un año tras haberse aprobado el Complejo de medidas para la aplicación de los Acuerdos de Minsk, sigue siendo extremadamente frágil y alejada de la restauración de la paz, la seguridad y la actividad vital de las regiones afectadas por las acciones terroristas.
Instamos a los socios internacionales a no caer bajo la influencia de las engañosas maniobras del agresor ruso, que demuestra constantemente la contradicción sorprendida entre su retórica y las acciones reales. A causa de esto, es extremadamente importante efectuar la presión política a la Federación de Rusia y aplicar los instrumentos diplomáticos y de sanciones para que el Kremlin devuelva al cauce jurídico internacional.