El 1 de abril de 2026, las fuerzas rusas lanzaron un artefacto explosivo desde un dron contra un automóvil en Jersón, causando la muerte de dos mujeres que viajaban como pasajeras.
El conductor sufrió heridas graves y fue hospitalizado con múltiples lesiones en el pecho, el abdomen y las extremidades, así como conmociones, trauma por explosión y traumatismo craneoencefálico cerrado.
El terror de Rusia no tiene límites. El Estado agresor continúa atacando deliberadamente a civiles. Solo la acción unida y una presión firme pueden detenerlo.