El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania está extremadamente indignado por la política de las autoridades rusas encaminada a aniquilar no sólo el Estado Ucraniano y a perseguir a sus ciudadanos, sino a todo lo que puede estar relacionado con la cultura ucraniana.
La Federación de Rusia ignora demostrativamente los requerimientos incesantes de la comunidad internacional en cuanto al cese de violaciones sistemáticas de los derechos humanos en el territorio ocupado de la República Autónoma de Crimea. Intentando romper cualesquiera relaciones del territorio ocupado con su Estado natal, Moscú continúa realizando opresiones de escala en la península. Como consecuencia, sufren millones de ciudadanos de Ucrania, sobre todo los tártaros de Crimea y ucranianos étnicos. Las últimas víctimas de esa lucha contra la libertad de expresión e identidad nacional se hicieron "ATR", canal televisivo de los tártaros de Crimea en la ciudad de Simferópol, su personal - lilia Budzhúrova y Elzara Isliamova, así como allegados de un activista, Lenur Isliamov.
Los intentos del Kremlin, encaminados a apartar numerosa diáspora ucraniana en Rusia de sus raíces nacionales, despiertan inquietudes adicionales. La abolición de la autonomía nacional-cultural de los ucranianos en la Federación de Rusia y la Asociación de los ucranianos de Rusia, la renuncia de incluir en el registro estatal el "Congreso Ucraniano de Rusia", la prohibición de la entrada en el territorio de la Federación de Rusia a V.Guirzhov, ciudadano de Ucrania y copresidente de la organización pública regional "Los Ucranianos de Moscú", las opresiones contra la Biblioteca de la literatura ucraniana en Moscú demuestran que la Federación de Rusia conscientemente aplica todos esfuerzos para privar a sus propios ciudadanos de origen ucraniano del derecho a la identidad nacional-étnica y al desarrollo cultural y educativo.
Encendiendo odio a todo lo que se refiere a Ucrania, el Kremlin está tratando de destruir enteramente lo que antes servía una base de entendimiento mutuo entre nuestros pueblos y exacerbando en la sociedad rusa una atmósfera de enemistad interétnica.
Exigimos a la Federación de Rusia de cesar inmediatamente esa política destructiva y cumplir completamente con sus propias obligaciones internacionales tanto en el ámbito de protección de los derechos humanos, inclusive en el territorio ocupado, como en el ámbito de aseguramiento de las necesidades culturales y educativas de las minorías nacionales.
Instamos a la comunidad internacional a no permitir el desarrollo de la agresión posterior de Rusia contra Ucrania, que paulatinamente se hace más amenazante e inhumana.